viernes, 1 de julio de 2011

No tenemos un plan, nosotros improvisamos.

Esa noche no habia dormido bien, daba vueltas en el escaso espacio de su cama, miraba el reloj, las 2:00 a.m. Cierra los ojos, fuerte. Nada. Se levanta y coge el mp4, escucha música, una canción, otra, "como diablos se puede quererte tan fuerte", bip bip, batería baja, off. Reloj 3:00 a.m. Otra vuelta más, y otra. No se podia dormir, no quedaba otra que pensar. Era feliz, sí, no habia lugar a dudas. Pensaba en como una persona podia entrar derrepente a tu vida y cambiarla por completo, así, sin avisar siquiera. Imaginaba la cantidad de cosas que podrian hacer juntos, inmensos planes que por ahora solo eran sueños, pero hay que reconocer que no es fácil pero el mero hecho de haberlo imaginado implica haber realizado ya la mitad de ese sueño. Solo quedaban tres días, tres largos y aburridos días, y estaría con él, sentado en un banco o tumbados en la hierba o simplemente caminando de la mano, porque ella piensa que cuando estas con alguien a quien quieres no hace falta tener un plan, porque las horas se marchan por mucho que las agarres fuerte de la mano y las digas quieta. Sonreía, que estúpida, ¿cómo alguien podia hacerla sentir asi?, con tan solo una llamada de telefono, un toque, un sms, un saber que se acuerda de ti, piensas que qué facil parece a veces querer. Hora 4:30 a.m. ¡Joder, que tarde!, y mañana no podia dormir hasta las dos de la tarde como una marmotilla. Más vueltas, del revés, del derecho, agarrando la almohada, sin ella... y plof. Pasaba de soñar despierta a soñar de verdad, sin preocupaciones, eso ya lo dejaría para el dia siguiente.


Esa mañana, se sentia vacía, lo echaba de menos más que nunca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario